Madariaga, Piñera, Correa Bulo y el estofado del diablo
| Por Antonio Gil / La Nación Domingo | |
| Peso Pluma | |
El plato es pesado, le lleva mucho aliño añejo. Mucho pasado sucio, el que forma una nata indigesta hasta para el mejor dispuesto con Piñera Echeñique. Como un resfrío mal cuidado, el pasado vuelve. Y no se puede maquillar, ni estirar con cirugías. |
Existen fundadas razones para afirmar, muy enfáticamente, que existe alguien, de naturaleza perversa y despiadada, que se empecina en frenar, por todos los medios posibles, la legítima carrera de Sebastián Piñera a la Presidencia de Chile. Alguien obstinado, contumaz, inmoral, mentiroso, rencoroso y traicionero: se trata, según todos hemos podido comprobar, de su propio pasado. El mismo que hoy se nos presenta como un guisado azumagado, que junta presas, y presos, en una marmita que hiede al absolutismo pinochetista y sus privilegiados. Cuánta razón tiene el tango que reza: Tengo miedo del encuentro/ del pasado que vuelve/ a enfrentarse con mi vida.
¿Alguien imaginó alguna vez que llegaría a ver al candidato aliancista hirviendo en la misma cacerola tiznada de los tiempos de "Cocinando con Mónica", junto a dudosos ingredientes de las tinieblas, como son la ex ministra de Justicia Mónica Madariaga y el jurisconsulto del mismo período don Luis Correa Bulo? Pues así no más ha ocurrido, y el escenario ha sido una pobre pero honrada cocinería llamada Canal 2 de San Antonio.
Un medio donde oficia de chef ni más ni menos que el olvidable maestro Tombolini. Elementos que arman esta nueva pesadilla para el hombre de los bracitos cortos y su comando. Así el melancólico medio san antonino salta de pronto, sin decir agua va, de su crepuscular condición al primer plano nacional con las confesiones de la señora Madariaga en relación al "único" "pecadillo" cometido durante el ejercicio de sus funciones ministeriales, a saber, el de haber pedido a Correa Bulo la libertad de Piñera encausado por fraude al Banco de Talca. "Yo tenía muy buenas relaciones con doña Mónica. Nos encontrábamos en inauguraciones o incluso en tiempos que trabajaba en La Serena. A mí no me pareció nada raro esto, que intercediera por el señor Piñera. Me manifestó que no lo hacía tanto por ella, sino por su hermano (José Piñera, ministro del Trabajo y Minería de la dictadura) y porque estaban preocupados por la forma en cómo se estaba llevando el proceso", responde Luis Correa, mientras echa su primer hervor esta cochina historia que Tombolini y su pinche de cocina han puesto al fuego. Presiones indebidas de una ministra a un juez, el que reconoce haber accedido graciosamente. ¿Qué otra le quedaba al recto de don Luis? Pero, ¿quién si no el jefe máximo del Estado podía presionar de esa manera? Ese Jefe de Estado a quien la presa principal de este condumio, Piñera Echeñique, le hiciera luego una historiada desconocida, llena de sospechosas fanfarrias.
El comando piñerista afirma que doña Mónica Madariaga "delira", pese a la confirmación hecha por el propio Correa al ser consultado. ¿Delira también Correa Bulo? Es posible. Pero, ¿es presa también de esta rara malaria memoriosa Luis Correa Bluas, el hijo del juez Correa Bulo, cuando confirma el llamado realizado por la ex ministra de Justicia a su señor padre?
El plato es pesado, le lleva mucho aliño añejo. Mucho pasado sucio, el que forma una nata indigesta hasta para el mejor dispuesto con Piñera Echeñique. Como un resfrío mal cuidado, el pasado vuelve. Y no se puede maquillar, ni estirar con cirugías. El delicado platillo que presenta el magistral Tombolini deja claro que alguien miente. ¿Por qué lo haría Madariaga, una difunta en política? ¿Por qué mentiría Correa Bulo, autoinculpándose de un acto fuera de toda norma? En cualquier caso, a estas alturas, sea como sea, puta que hay que tener estómago. //LND











0 Response to "Madariaga, Piñera, Correa Bulo y el estofado del diablo"
Publicar un comentario